
Saray fue la cuarta expulsada de la casa de Gran Hermano, y se cumple una ley del reality, "las mujeres salen las primeras". La concursante recordó junto a Mercedes Milá sus buenos momentos con Jesús, no sin cierto sonrojo, aunque asegura que quiere continuar con él fuera de la casa.
La expulsada se enfrentó en plató con Mayte, que le acuso de hacer "guarrerías" dentro de la casa. Saray se defendió como pudo, admitiendo que su actitud no es de tonta, "sino de muy sensible". Confirmó que su amistad con Sara no atraviesa su mejor momento, ya que la marbellí tiene ciertas actitudes que le disgustan.
Sobre el resto de compañeros, Saray no se cortó: tiene una conversación pendiente con Dayron, por el agarrón de cuello, y perdona a Tono todas sus puñaladas por la espalda.