
El más marciano de la televisión no siempre ha sido el hombre sexy de pelo blanco y traje. Javier Sardá se hacía un hueco en la televisón a base de camisa vaquera y pelo con raya a un lado, cara de niño bueno (que engañados nos tenía) y mucho desperapajo delante de la cámara. Menos mal que esto último no lo ha perdido... que ganas de verle de nuevo.