
Ninguna generación habría crecido sana si se hubiera alimentado de tanto melón. Las galas de Nochevieja, pero en especial aquella del 96 en que Martes y Trece se despedían, Navidades a veinte duros. Después nos han reunido Los Morancos o la capa de Ramonchu. La disgregación de fin de año llega entonces a nuestro país.