
Este azul personajillo es todo un poeta. Las historias de Lublú son las más divertidas del Luna Park, y es que todos sus amigos aplauden encantados cuando nuestro amigo acaba una de sus historias, todas con final feliz. Le gusta también hacer disfraces y le encanta pintar, pero lo que más le gustan son los polvorones, ¿os lo imagináis contando uno de sus relatos con un polvorón en la boca? ¡¡para troncharse!!