
Uno de los grandes hallazgos del programa fue la colaboración del público y el súmmum, la máxima perfección, fue con la elección paralela del certamen de Miss y Míster España, elegir a los más feos. Era simplemente genial ver a los chicos y las chicas del concurso bajar de su pedestal de la belleza para someterse a la decisión del público. Hubo al quien le sentó mejor y se aprovechó de ello y quien nunca más volvió a salir en televisión. El 'Tomate' era así, no dejaba indiferente a nadie.