
Y es que parece que la pobre Aída (Carmen Machi) no gana para disgustos. No tiene suerte en el amor, aún menos en la fortuna, y de salud solo sabemos que la cura de todos sus males es el alcohol. La decisión de Jonathan de abandonar el hogar familiar para irse a vivir con su padre, es lo peor que le podía haber pasado a Aída.
Su ritmo de vida y sus continuos episodios de embriaguez desembocarán en la pérdida de su puesto de trabajo, circunstancia que culminará en un nuevo ingreso en 'Alcohólicos Anónimos', donde coincidirá con un antiguo novio.