
Estricta y perfeccionista, Jacinta es imprescindible para el buen funcionamiento del internado. Después de una vida de lucha y constancia en el trabajo, La Laguna Negra y su director, Héctor, son su único hogar y su familia.
Aparentemente arisca, sólo los más allegados saben que tiene un gran corazón y conocen su lado más vulnerable. La llegada de María, la nueva limpiadora, le traerá dolorosos recuerdos.