
Héctor tiene una vida plena. Para él, los niños son el futuro y dedica la mayoría de su tiempo y energía a enseñarles, aconsejarles y convertirles en adultos libres, capaces de pensar por sí mismos. Además, no le importa vivir aislado porque en el internado tiene todo lo que necesita: una abulosa biblioteca, alumnos a los que dedicarse, un precioso paisaje con el que levantarse cada mañana y el gran amor de su vida, Elsa, la jefa de estudios. Tendrá este curso dos duros retos. Convertirse en tutor y padre de los dos niños huérfanos que acaban de ingresar en el internado y consolidar su relación con Elsa, que se complicará tras la irrupción de María, la nueva limpiadora.