
P: ¿Le asustan la fama y las fans?
R: Yo no tengo fans. Tendré seguidores que admiren mis películas o el anuncio de Coca-Cola, que me dio el empujón a esta industria.
P: ¿Cómo recuerda al niño del anuncio?
R: Era el más iluso del mundo. Pensaba que llegando hasta donde estoy ahora, podría cambiar el mundo y hacer grandes cosas pero ya he visto que esto es un negocio. Una película no va a cambiar nada, como mucho puede ayudar a algo o a alguien. Lo que se ve por la pantalla es todo mentira, sólo un trabajo. Además ser actor supone mucho tiempo de soledad, de paro y de cuestionarme a mí mismo, pero a la vez es maravilloso.