
Pero sin duda el papel que más fama le dio era el de Rober -o Tito Rober-, el chuleta de una academia de artes escénicas, de papá rico y mucho genio que conquistaba a todas con sus pechos al descubierto y su sensibilidad masculina. Miguel Ángel asegura que antes de este proyecto no había baillado nunca por lo que se pasó el verano anterior ensayando siete horas diarias para conseguir el papel.