
Francine Smith es la mujer de Stan, en su juventud fue liberal y alternativa e incluso tiene una vida pasada de drogas. Más sensata y liberal que su marido, da clases de religión y es una cristiana devota. Conoció a Stan y se enamoró de él por una casualidad, mientras conducía. Preparó una ensalada de patatas con jugos maternos de Roger para que Stan ganara unas elecciones a diácono. Aunque a ella le gusta ser ama de casa, de vez en cuando anhela algo más.