
Duque (Miguel Ángel Silvestre) llegó de blanco y negro, demostrando esa dualidad a la que ya nos tiene acostumbrados. Su aspecto de duro fue compensando con cientos de sonrisas a todos sus fans y periodistas que querían hablar con él. El secreto de Miguel Ángel es su familia que siempre le recuerda que tenga los pies en el suelo.