
La madre de Shin Chan es el blanco de todas sus ocurrencias. Misae está en plena crisis de los treinta, o más bien de los cuarenta, y lo lleva francamente mal. Le encanta hablar con las vecinas, ir de compras y reunir los puntos para conseguir regalos. Las arrugas son una amenaza que no sabe como resolver y le encantaría tener una familia modelo, pero con Shin Chan no es nada sencillo. La atracción que ejercen sobre su marido y su hijo las jovencitas son su principal dolor de cabeza, pero ella no se corta y a la más mínima les da un cachete. Por cierto, nunca decirle que es "el monstruo del culo gordo" o serás tú el que reciba el cachete.