
"¡¡Quiero mi mirienda!!" o "uoooooooooooohhhh!!!" ¿os suenan? Sí, son algunas de las expresiones tan especiales del travieso Shin Chan. Cuando entra dice "adiós" y cuando pide disculpas a su madre le dice "no importa, mujer", una particular forma de darle la vuelta a la situación. Lo suyo, lo que tiene ahí, es la "trompa" y muchas veces la pinta de elefante. Es un maestro del disfraz: de mono, de Ultra Héroe, con los tacones de Misae o enseñando su trasero en su mítico "baile del culito"... lo que no puede es estarse quieto.