
Los gemelos Felipe y Duván Blanco son hijos de Alicia Guardiola y el difunto Amador Blanco. Dos niños idénticos, vivarachos y traviesos, con algunas diferencias de carácter que se ponen de manifiesto cuando riñen entre ellos. Entre los dos parece existir el don de la telepatía, y casi podría asegurarse que se comunican a larga distancia, y experimentan los mismos dolores o cualquier sobresalto de peligro que les amenace. Se han quedado prácticamente huérfanos, pues su padre ha sido asesinado y su madre, según les hace creer su abuela Perfecta es una mala mujer que se encuentra pagando por un horrendo crimen en una cárcel, de donde nunca saldrá.