
La periodista compagina su cita diaria con las ondas con el nuevo espacio de La 1 para la noche de los viernes, ‘Ya te vale’.
Gemma Nierga sigue convencida de que lo que más agradece la gente es que la escuches. Y escuchar es lo que más le gusta a la periodista catalana, que compagina su cita diaria con las ondas -dirige y presenta desde hace once años el magacine vespertino de la Ser ‘La ventana’- con ‘Ya te vale’, el programa que acaba de estrenar La 1 para la noche de los viernes en el que los más pequeños toman la palabra para debatir sobre la actualidad. Los chavales son los que han respaldado que el rostro de la que fue la reina de las madrugadas con el ya clásico ‘Hablar por hablar’ vuelva a verse en TVE, donde hace catorce años estuvo al frente de ‘El destino en sus manos’.
PREGUNTA: ¿Por qué ha regresado a la pequeña pantalla?
RESPUESTA: Había tenido otras propuestas, pero ninguna me motivaba lo suficiente como para atreverme a hacer televisión. ‘Ya te vale’ me estimula, era el proyecto adecuado y llegó en el momento justo. Me gusta mucho trabajar con niños y es un formato bueno, eficaz y entretenido.
P: Un nuevo reto en su carrera.
R: No me veo una mujer de grandes retos. Llevo tantos años en la Ser...Aunque cuando me ofrecieron ‘Hablar por hablar’ fue complicado, no sabía si sería capaz de hacerlo, era muy jovencita, tenía 21 o 22 años -ahora tiene 43- . ‘La ventana’ también fue un desafío. Si lo tengo claro, no me acobardo ante los retos. Valoro mucho y sopeso los pros y los contra a la hora de llevar a cabo un trabajo, sólo acepto si soy capaz de hacerlo con cierta garantía de éxito. Soy muy trabajadora. Me gusta mucho mi profesión y ahora puedo aportar mi experiencia en la radio a la televisión.
P: Su última aventura televisiva fue hace cinco años en TV-3. ¿Ha encontrado muy cambiado el medio?
R: Ahora hay unas reglas que hay que cumplir y jugar: las audiencias. En la radio no tienes esa rigidez y tiranía porque las audiencias son cada tres o cuatro meses y son una tendencia. Aquí es minuto a minuto y te pueden retirar el espacio en función del número de espectadores que tengas -en su estreno y, de momento, única emisión, ‘Ya te vale’ conquistó a 2,2 millones de espectadores y tuvo una cuota del 13,8%-.
P: Ha dicho que ha vuelto a la tele para aprender
R: Sí, es un nuevo trabajo que no domino del todo. Es otro lenguaje y tengo que saber cómo colocarme ante la cámara y hablar al espectador porque yo estoy acostumbrada a hablarle a un micrófono. Tengo la sensación de ir a clase.
P: También ha comentado que tenía miedo, y cuesta creerla por su bagaje.
R: Es necesario. El miedo como sinónimo de respeto a tu trabajo, de no estar a la altura y no tener las herramientas para resolver situaciones. También me pasa a veces en ‘La ventana’. Es complicado cuando tienes delante a un escritor del que no has leído lo suficiente y lo tienes que entrevistar. Saber de todo da seguridad y como no lo sabemos, pues de ahí ese respeto-miedo. No dominar al cien por cien está bien porque eso se traduce en que estás en un aprendizaje constante. No sé en otras profesiones, pero en ésta estás permanentemente haciendo el doctorado porque, como la realidad que nos rodea cambia cada segundo, tienes que adaptarte.
P: Su experiencia con los chicos en la radio le valió el Premio Ondas Internacional 2000. Los chavales pueden ser espectadores muy agradecidos y también feroces críticos.
R: No me asustan. ‘Ya te vale’ me permite entenderles y saber qué piensan del amor, la política, el sexo, la familia...No hay ningún tema tabú, hablan de todo abiertamente. Son frescos, ingenuos y espontáneos, y eso vale su peso en oro. Es que, cuando te haces mayor, mides mucho lo que dices, intentas siempre ser políticamente correcto, mientras que ellos sueltan lo primero que piensan.
P: ‘Ya te vale’ tiene a dos poderosos rivales: ‘¿Dónde estás corazón?’ y ‘Réplica’.
R: No me dedico a observar a la competencia, no es mi trabajo. Es muy difícil hacer un programa de televisión y también lo es programarlo bien. Estamos en una franja profesionales muy distintos, yo no hago humor ni corazón, somos la tercera alternativa.
P: ¿Ve la televisión?
R: La televisión no ha conseguido atraparme y no sé por qué. Sé que hay series buenísimas porque mis amigos hablan de ‘House’, de ‘Mujeres desesperadas’ y me siento un poco al margen. No soy de sentarme en el sofá y ver televisión, soy un culo inquieto para todo, siempre tengo cosas que hacer porque hacer un espacio diario es una esclavitud muy grande.
P: ¿Me desvela su secreto para conectar con el público?
R: Sólo intento ser yo misma, transmitir cierta coherencia entre lo que piensas y lo que eres, sin falsedades. Quiero dar la imagen más cercana posible a como soy en la vida real, sin imitar a nadie.
P: Dice que lo que más le gusta es escuchar.
R: Sí. No me cuesta nada. Cuando hacía ‘Hablar por hablar’ me comentaban lo bien que escuchaba y me halagaba, pero no era mérito mío porque no me parece difícil. ‘Hablar...’ me enseñó a escuchar de verdad, a prestar atención al oyente.
P: Si hace memoria ¿qué recuerdos tiene de ‘Hablar por hablar’?
R: Era tan joven, tan ingenua...Tenía un punto más alegre, tantas expectativas y ganas de comerme el mundo...Fue muy bonita esa fase de aprendiz, aunque el horario era muy cruel y todo lo que contaban los oyentes eran problemas muy grandes.
P: ¿Qué le da el ser la reina de las tardes radiofónicas?
R: Pues mucha tranquilidad. ‘La ventana’ es lo más parecido a mi programa ideal. Ahora es un traje a mi medida.
P: Muchos de sus colegas que han dado el salto de la radio a la tele se han quedado en ella.
R: Me atrevería a decir que es casi imposible que eso me pase a mí. Lo que siento por la radio es muy fuerte, es un placer muy grande. Me gusta la tele como un complemento a mi trabajo, pero no es mi prioridad.

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