
Jesús Álvarez, el presentador de los deportes en el Telediario de La Primera de Televisión Española, intenta moverse con soltura en el concurso "¡Mira quién baila!".
El periodista Jesús Álvarez, el rostro de los deportes en los Telediarios de La Primera, con 30 años de oficio en su especialidad, es de los que considera que nunca es tarde para explorar nuevos caminos. El baile no ha sido lo suyo pero bien puede servir para dar un giro a su vida profesional.
-Estamos viendo cómo detrás de un conductor de noticias de serio semblante hay un alegre bailarín en potencia…
-Pero muy en potencia. Todavía estoy en el proyecto. Le pongo mucha voluntad, ilusión y mucho trabajo, con tres días de ensayo agotadores que me ocupan el tiempo libre fuera de los telediarios.
-¿Qué le animó a presentarse a este concurso?
-El no tener ni idea de bailar. Me lo planteé como un reto porque en mi vida había bailado.
-Y es consciente de la curiosidad que ha despertado…
-Suponía que algo, pero no esperaba tanta repercusión como está teniendo. Se ve que el espectador te tiene situado en un concepto, en un estamento o rol y cuando apareces con otra situación diferente, graciosa y simpática como es ésta, les llama mucho la atención.
-¿Qué le dicen sus compañeros de la redacción?
-Están fascinados con el asunto. Les hace mucha gracia y me animan mucho. Cada semana les gusta que les haga unos pasitos.
-¿No bailaba en los guateques?
-Nada. En todo caso lento y en plan achuchón, como todo el mundo. Nunca fui un bailón de discoteca; era de los que me quedaba en la barra. Y sigo pensando que no estoy hecho para el baile.
-¿Le gustaría cambiar de registro profesional?
-En cierta medida este programa sirve para dar a conocer otro registro de nuestra personalidad que en un telediario no puedes expresar. También lo podrán apreciar los responsables de turno de las televisiones, para ver si merece la pena explotarlo o mejor me quedo donde estoy.
-Hay periodistas de informativos que han presentado magazines o incluso programas de variedades.
-Yo siempre digo que los periodistas debemos estar abiertos a todas las opciones, posibilidades y ofertas que nos da el medio para el que trabajamos. Me pueden decir que esta posibilidad de cambiar llega un poco tarde, pero las cosas llegan cuando llegan y no cuando nosotros queremos.
-En el repaso a los 50 años de TVE están apareciendo imágenes de los primeros tiempos, con precursores como su padre. ¿Le producen nostalgia?
-Me satisface comprobar que él fue una de las personas que inició el camino de este gran monstruo que es TVE, empezando de la nada. Me llega de orgullo que le sigan considerando hoy, y que se reconozca que fue uno de los pioneros.
-¿Qué le parece la reforma que RTVE ha iniciado?
-Es un proceso que acaba de empezar, y quizá está un poco confusa la forma de desarrollarlo. Se han sentado las bases de un adelgazamiento de personal de una manera indiscriminada ya que se plantea por edad, no por necesidad. Me pregunto por qué tiene que irse una persona con experiencia, ganas e ilusión, que ha dedicado toda una vida al medio y no otros que son jóvenes con posibilidades en otros territorios. Pero hay que adaptarse. Quizá hemos tardado demasiado tiempo en reaccionar a los nuevos tiempos, a la competencia de las privadas. Ahora, la situación es una incógnita. Hay un nuevo presidente y veremos cuáles son las directrices que nos marca. Él viene con ganas y nosotros estamos expectantes y con voluntad de que nos anime a hacer cosas. Seguimos creyendo en la televisión pública, pero vamos a ver si nos lo demuestran con hechos.
-La frase de que el fútbol es el opio del pueblo ¿ha quedado para la historia?
-Completamente. Si acaso es el tinto de verano. Aquello del opio del pueblo tenía unas connotaciones políticas porque el franquismo creía que mientras la gente se distrajera con el fútbol no pensaba en otras cosas. Pero ahora no. Ahora están las otras cosas y el fútbol, que es el deporte nacional por excelencia. No hay otra cosa que aglutine o distancie tanto como la pasión por el fútbol.