miralatele.com

Buscador ofrecido por Google
logotipo del programa
logotipo del programa
logotipo del programa
logotipo del programa

Personajes Tv

miralatele.com

"Si no sabía lo que decir, me bajaba los pantalones"

Palabras clave:
boris izaguirre channel 

Boris Izaguirre, presentador de "Channel nº 4"

08:20:40 - 10/09/2007- Vocento VMT

Hace dos años, comenzaba una transformación en Boris. El showman menos pudoroso de la televisión abandonaba la vida nocturna de "Crónicas marcianas" para presentar "Channel nº 4", un programa mucho más moderado. Además, ha encontrado el amor y la estabilidad emocional junto con su marido, Rubén. Parece ser que este eterno adolescente ha empezado a sentar la cabeza.

¿Cómo ha sido la transformación del Boris para mayores de 18 años al Boris para todos los públicos?

He aprendido que mi histrionismo no debe ser protagonista. En "Crónicas..." tenía diez años menos; ahora, puedo disfrutar de un programa como "Channel...", me divierto más.

¿Le gusta su faceta de presentador de tarde?

SÍ, se parece mucho más a mí. Yo nunca he sido un ave nocturna. Era una obligación del trabajo, pero ahora he descubierto que tengo mucho más de funcionario de lo que sospechaba.

¿Cómo se puede conciliar la provocación, un concepto progresista, con glamour, una idea más bien reaccionaria?

Con un buen par de hombreras (risas). Tengo la suerte de parecer un chico educado y culto, algo que me ha permitido no mostrar lo que realmente soy. Han sido buenos disfraces.

Pero a usted se le ha visto desnudo en directo.

Sí, y luego me iba a cenar a casa de Isabel Preysler. Son las cosas maravillosas de la vida.

Usted desnudaba su cuerpo y escondía el alma...

Ciertamente. Cuando no sabía qué decir, me bajaba los pantalones. Era una locura, pero fue muy divertido. Si regresara "Crónicas..." y me propusieran volver, lo haría encantado, aunque realizaríamos un espectáculo diferente. Ya no tenemos el mismo cuerpo...Tenemos uno mejor. A mí no me importaría volver a desnudarme, pero es una etapa cerrada: el decorado ha cambiado y mi vida profesional, también.

UsteD es ahora un hombre casado. Las vueltas que da la vida, ¿no?

Casado con un señor de Vigo. Sí, desde luego, la vida depara muchas sorpresas. La verdad es que el matrimonio me ha sentado de maravilla. Soy un acérrimo defensor de este tipo de unión. Es cierto que dejas de ser tú para convertirte en nosotros, pero Rubén y yo éramos un nosotros desde hace mucho tiempo.

¿Ha pensado en ser padre?

Claro. Tengo la suerte de pertenecer a la primera generación de gays que pueden valorar esa posibilidad desde el matrimonio. Lo he pensado, y tengo claro que no me gustaría ser un padre ausente y mi trabajo no me permitiría cuidarle como se merece. Tampoco puedo esperar mucho, no quiero ser el más viejo en las reuniones del colegio.

Le veo más tranquilo en su faceta de señor casado...

Otra cuestión importante del matrimonio es que me ha liberado de la manía de querer gustar a otros. Estoy seguro de gustar a la persona que quiero, que es lo realmente importante. Me he metido en muchos líos por querer gustar... Ahora me siento más tranquilo. Menos mal que lo he superado.

Pero sigue mirándose en los monitores para ver si sale guapo.

Es inevitable. Ocurre algo muy curioso: me sigue sorprendiendo mucho verme ahí, en la pantalla. Me miro, y pienso: ¡Caramba, si es Boris!

¿Cómo era el joven Boris guionista de culebrones en su etapa de Venezuela?

Era un chico alegre, pero siempre alerta. Con la idea clara de que debía salir corriendo de su país lo antes posible. No era una persona que se sintiera cómoda en Venezuela: escribir telenovelas era la excusa perfecta para huir sin tener que solicitar una beca. Yo tenía ese pasaporte gracias a "Rubí", "La dama de rosa", "Primavera" y otros títulos similares; y, evidentemente, lo utilicé en cuanto pude, sin dudarlo ni un solo segundo.

¿Cómo fueron los comienzos en nuestro país?

En España no trabajé en guiones hasta 1996, en la teleserie "El súper", pero, lamentablemente, no me entendí con los productores y a los tres meses decidí dejarlo. Entonces llegó "Moros y cristianos", conocí a Javier Sardá, me llamaron para el programa radiofónico "La ventana" (en la Cadena SER) y, de repente, nada volvió a ser lo mismo. No he vuelto a hacer ningún guión, porque me di cuenta de que no me compensaba escribir para los demás aquello que yo mismo podía decir y hacer en los platós de los programas, frente a las cámaras de televisión.

¿Se imaginó entonces que alcanzaría tanto éxito?

Nunca. Cuando llegué a España, me instalé en Santiago de Compostela y los gallegos fueron los primeros españoles a los que conocí. Lo primero que me sorprendió fue su sentido del humor, recuerdo que conecté enseguida con ellos, y eso fue precisamente lo que hizo que me quedase aquí. Siempre he sostenido que este país ha sido libre, incluso durante los años de la dictadura franquista, gracias a ese humor tan característico, agudo, inteligente y liberador que posee la gente.

Para usted fue sencillo conectar con el público español.

La primera vez que pisé un plató de España y me puse frente a los espectadores tuve que asumir de inmediato que me veían como un sudaca y, además, un maricón. No podía negar ninguna de estas dos cosas, y por eso no lo hice. De esta forma ya no había nada que criticar. Aunque parezca mentira, me resultó muy fácil. Y el público agradeció que no jugara a ocultar nada, que me mostrara como soy desde el primer momento.

¿Cuál es el secreto para triunfar en televisión?

La clave está en que tienes que ser divertido, y mis amigos y familiares dicen que lo he sido desde pequeño. Considero que eso es un don. Como la belleza. Cuando eres bello, lo eres siempre, bajo cualquier circunstancia. En mi país decimos que alguien es avispado cuando tiene la astucia para saber qué tecla tocar para conseguir lo que quiere en cada momento. Yo, en ese sentido, lo soy para provocar la risa del público.

Hablemos de sus musas, ¿quiénes encabezan el ranking de ese universo?

Estoy viviendo un momento obsesión con Rita Hayworth, no sólo porque fuera latina, sino también por todo lo que significa: fue un producto de la mano del hombre, con tantos cambios a los que la sometieron, y también fue víctima del personaje de Gilda. Ella decía que los hombres se acostaban con Gilda y se levantaban con Rita. ¡Era tan hermosa! Otra de mis diosas es Elizabeth Taylor. Ella resume todo lo que me atrae: vulgaridad, escándalo, profesionalidad, belleza y, sobre todo, me fascina por su papel de superviviente. Ella se levanta todos los días y toma conciencia de que es la última gran diva de una época dorada de Hollywood que ya no existe.

¿Todo glamour pasado es mejor que el actual?

Depende. Yo juego a los extremos. Por ejemplo, he recuperado la fascinación por Joan Crawford, que ya tuve de pequeño, porque estoy convencido de que ella era la versión femenina del rol desempeñado por Humphrey Bogart en el cine negro americano. Pero al mismo tiempo me encanta Lindsay Lohan, cada día me cae mejor. La encuentro divina. Y el hecho de que no duerma me parece lo más... Claro que la han visto sin dormir con un aspecto inaudito. Pertenece a una generación marcada por los excesos y el escándalo, que son las armas modernas de provocación. Hay que apoyar a esas chicas nuevas que han creado una filosofía basada en la desintoxicación. Eso sí, me parece muy curioso ver a Lindsay ingresar constantemente en clínicas y salir tan recuperada, como nueva. Aunque enseguida recae, la pobre.

Ha citado a Humphrey Bogart, al que suplanta en este posado junto a Ingrid Bergman. Le veo muy elegante.

Gracias. Es una foto divina por dos razones, en primer lugar porque Ingrid me parece una belleza fría y serena, al tiempo que una mujer fuerte que luchó para superar el escándalo por irse con Rossellini, un hombre casado. Y además, porque Casablanca es un símbolo para mí. La película tuvo un rodaje difícil, con un guión improvisado y muchos problemas, tantos que la protagonista no sabía qué estaba rodando. Esa forma de trabajar me recuerda a la locura de hacer un programa diario en directo, con improvisaciones y cambios constantes.

¿Qué argumento de película le habría gustado vivir?

Sin duda, Ben Hur. Pero los dos personajes: Massala y Ben Hur. Y también su hermana, la leprosa que salía vestida con andrajos. Es un argumento brutal contado de forma magistral por William Wyler. Y si hablamos de algo más serio, Cautivos del mal, de Vincente Minnelli. Es una mirada atroz al mundo de show business en la que, por cierto, aparece una deslumbrante Lana Turner. A comienzos de los 90, Lucía Bosé y yo creamos una especie de movimiento para reivindicar la figura de esta actriz.

Comentarios

Comentarios

Boletín

Opina

¿Por qué retiran 'Aquí hay tomate'?

Foro FAMA: Comenta los progresos de los bailarines de 'Fama' y las clases de los profesores.
Termómetro: Vota cuál es cadena favorita y cuál no puedes ni ver...