

La salvación de David les costó muy caro: Miguel, desbordado, opta por recapacitar sólo un segundo antes de explotar. No ponerse de acuerdo dejará dos nuevos eliminados.
Tras la expulsión de Nassera el bunker tampoco reconcilia la calma. Contiene a ocho concursantes que habían dejado escapar ya 56 millones de pesetas en desacuerdos, divididos en dos bandos: Yolanda y los chicos, Miguel y las chicas.
David boomerang
La mesa circular reunió a los ocho para una nueva votación, cinco candidatos en juego y tres eliminados jugándose 663 mil euros. Sonia consiguió tres votos, pero las esferas con el nombre de Yolanda, Victoria y David descompusieron el final feliz, no hubo unanimidad. Como castigo el concurso eliminaría a otra persona del juego. Sonia debía decidir, uno a uno todos fueron convenciéndola para librarse de la camiseta maldita. David empleó la lógica, Yolanda la lástima, Cristina le brindó apoyo y Gustavo metió cizaña, sólo Sonia podía escoger un nombre.
La guapa colombiana escudó su decisión en artimañas del concurso para deshacerse de un rival fuerte y nombró a David que apenas daba crédito a la traición. Sin poder hacer balance de la nueva situación un teléfono cayó en manos del nuevo eliminado, se trataba de Ximo proponiéndole regresar al concurso a cambio de un drástico bajón de cien mil euros en el marcador del dinero, David rápidamente aceptó. Victoria se abrazó a una Sonia desconsolada por la violenta decisión, la forma de desahogarse de David fue más exaltada. El joven jugador regañó a Sonia defraudado por su actitud desleal, violentó verbalmente a Gustavo queriendo afianzarle a los pactos con un método funesto para la personalidad del argentino e incluso avivó la temible ira de Miguel reprochándole unas risas.
El ultimátum de Miguel
El impetuoso Miguel, colérico por la tensión cuerpo a cuerpo que experimentó con David, amenazó con abandonar el concurso y zanjar los posibles percances de una convivencia descontrolada, pero mientras hacía la maleta para regresar a Málaga, la dirección del programa les reunió de nuevo a todos ante la mesa y una nueva sorpresa. Miguel era libre para abandonar, pero el mensaje fue claro, si se iba el premio descendería 150 mil euros. El moreno a pesar de estar harto de sentirse marioneta en manos de David y Yolanda quiso dejar en evidencia al profesional del póker y aceptó quedarse para no volver a recortar el dinero del premio.
Yolanda ante el polígrafo
Ante tanta presión, resquemor y enredo, todos los pactos quedaron resquebrajados. El programa propuso un ápice de bienestar, la máquina de la verdad aportaría un 95% de veracidad sobre los argumentos de uno de ellos, Gustavo y Yolanda se rifaban el envite, finalmente Yolanda obtuvo mayoría. Las preguntas sobre la pelirroja volaban, ¿manipulaba, mentía, pactaba, actuaba? La máquina de la verdad descubrió su pacto con David, las mentiras sobre su pasado, que no cedería su premio a Carmen y que se vendería a un hombre por dinero. Sobretodo una cantidad descomunal dejó obnubilados a todos, la joven acuña una deuda de 90 mil euros. Nadie pudo sonsacarle el motivo, ni siquiera David que le empujó a ganarse a Carmen para sortear el nuevo escollo.
Séptima votación
Los planes más cabales se desintegran y las tendencias solapadas permiten especular al por mayor. David juega a camelarse a Sonia y ante las lágrimas de cocodrilo de Yolanda, Carmen asegura que ni siquiera en la cárcel había conocido personas tan ruines. Era el momento de una nueva votación inesperada. La séptima votación ponía en juego 484 mil euros para un solo vencedor. Sonia acuñó 4 votos, pero los de Yolanda, David y Victoria confirmaron el fatídico desacuerdo. Lamentablemente la votación no fue unánime y las consecuencias presagiaban un precio demasiado alto, una doble eliminación. Sólo tres personas seguirán optando al premio, ¿quién quedará fuera?

Leo, Karmele, Lucía Lapiedra... conoce a estos naúfragos tan salvajes.
¿Crees que Marcos debería haber entrado en el programa?